Postura Firme: La Legisladora Llama a la Unidad Ciudadana para Construir un Entorno Seguro y Digno, Recordando que Vivir sin Violencia es un Principio Esencial
En el marco del Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer, 25 de Noviembre, la voz de Abigail Arredondo se suma con un mensaje poderoso que trasciende la conmemoración: la urgencia de actuar desde la vida cotidiana. La legisladora subrayó que, si bien la fecha es clave para visibilizar la problemática, la solución real y profunda a la violencia de género se encuentra en la aplicación de principios esenciales en las interacciones diarias. Arredondo enfatiza que el cambio comienza en el día a día, en cada acto de respeto y en la exigencia de igualdad.
La postura de Abigail Arredondo es inquebrantable: el respeto y la igualdad no son meros conceptos políticos, sino que deben ser la base fundamental sobre la cual se cimienten todas las interacciones humanas. La legisladora hace un llamado a la sociedad para dejar de ver la lucha contra la violencia como una tarea exclusiva de las instituciones y a asumirla como un compromiso ciudadano constante. Para Arredondo, solo mediante la acción diaria y la vigilancia social se puede desmantelar la cultura que permite y perpetúa la violencia contra las mujeres.
La visión de la legisladora se enfoca en la responsabilidad individual y colectiva para construir un entorno seguro y digno para todas. Ella destaca que un principio esencial, como lo es el derecho a vivir sin miedo, no debe ser negociado ni puesto en duda. Al unir la voz, la sociedad se fortalece y presiona de manera más efectiva para que las autoridades y las instituciones cumplan cabalmente con su deber de procurar justicia y garantizar la seguridad de las mujeres.
Abigail Arredondo concluye con un mensaje que resuena con la persistencia: “¡La lucha es hoy y siempre!” Esta frase subraya que el compromiso de erradicar la violencia no tiene fecha de caducidad. Su enfoque positivo busca inspirar a la acción continua, recordando que el trabajo de base, el respeto mutuo y la exigencia de la igualdad son las herramientas más poderosas para lograr la meta de una sociedad donde todas las mujeres puedan desarrollarse plenamente y sin temor.
