La presidenta del PRI en Querétaro, Abigail Arredondo Ramos, lanzó una advertencia clara y contundente sobre uno de los retrocesos más delicados que enfrenta actualmente el país: la posible pérdida de la certificación de México como país libre de sarampión, una conquista que tomó décadas construir y que hoy se encuentra seriamente amenazada.
En su más reciente columna publicada en El Universal Querétaro, Abigail Arredondo subraya que no se trata de un simple trámite administrativo ni de una cifra más en los reportes oficiales, sino de un logro colectivo que salvó miles de vidas y que representó uno de los mayores avances en materia de salud pública en la historia reciente del país.
La dirigente priista enfatiza que este riesgo no es producto del azar, sino consecuencia directa de decisiones erráticas, omisiones graves y una preocupante falta de responsabilidad por parte del gobierno federal, que no supo —ni quiso— proteger lo más valioso: la salud de las y los mexicanos. Para Arredondo Ramos, minimizar este tema es normalizar el abandono institucional y aceptar retrocesos que no deberían ser negociables.
Desde Querétaro, Abigail Arredondo reafirma que la salud no puede estar sujeta a improvisaciones ni a recortes disfrazados de austeridad. Su posicionamiento se suma a una voz crítica pero propositiva que exige políticas públicas serias, prevención efectiva y un verdadero compromiso con la vida y el bienestar de la población.
Con esta columna, la presidenta del PRI Querétaro demuestra que la oposición responsable también se ejerce con argumentos, memoria histórica y una profunda sensibilidad social. Defender los avances logrados en salud es, para ella, una obligación ética y una causa que no admite silencios.
La invitación queda abierta: leer, reflexionar y no permitir que décadas de esfuerzo colectivo se pierdan por incapacidad gubernamental. Porque cuando se trata de salud, retroceder no es opción.
