Abigail Arredondo encabeza el Consejo Político Estatal y reconoce a la estructura priista como la base real de operación y resistencia del partido.
En un momento donde los partidos enfrentan desgaste y desconexión con la ciudadanía, la organización interna vuelve a ser clave para sostener cualquier proyecto político. No se trata solo de discursos, sino de estructura, presencia y operación en territorio. Ahí es donde se mide la fuerza real de un partido. Y ahí es donde se están moviendo las piezas.
Bajo esa lógica, Abigail Arredondo encabezó el Consejo Político Estatal del PRI Querétaro, marcando una ruta clara hacia la reorganización interna. La diputada federal y presidenta estatal del partido puso el acento en quienes sostienen al priismo desde abajo: la militancia, los comités seccionales y municipales. No fue un evento protocolario, sino un mensaje político hacia dentro. El partido, dejó ver, se construye en territorio, no en oficinas.
El fondo del encuentro apunta a algo más profundo: recuperar la estructura como herramienta de competitividad. Abigail Arredondo reconoce que en el escenario actual no basta con posicionamientos públicos. Se requiere presencia constante, contacto directo y trabajo cotidiano con la ciudadanía. Por eso, el énfasis en quienes recorren colonias, organizan y mantienen vivo al partido. Ahí está la base que permite resistir y proyectar crecimiento.
En contraste, mientras el oficialismo apuesta por el control desde el poder y la narrativa centralizada, el PRI en Querétaro busca reforzar su operación desde abajo. Abigail Arredondo plantea un modelo distinto: menos imposición, más cercanía. La diferencia no es menor, porque define la forma en que se construye la relación con la gente. Y también cómo se enfrenta un escenario político cada vez más competido.
El mensaje que queda es directo. La fuerza de un partido no está en sus discursos, sino en su gente. Abigail Arredondo lo coloca en el centro: militancia, estructura y territorio como pilares para avanzar. Porque en política, lo que no se organiza, no se sostiene. Y eso es lo que está en juego.
