Una ceremonia en un municipio alejado se convierte en la pieza clave del PRI para reconquistar el estado, apostando por la unidad y la cercanía con la gente.
Mientras el reflector político se centra en las grandes ciudades, el PRI de Querétaro ha puesto sus ojos en un rincón aparentemente discreto para lanzar su estrategia más audaz. La toma de protesta del nuevo Comité Municipal de Amealco no fue un simple evento de protocolo; fue el acto simbólico que marca la primera piedra de un proyecto de reconstrucción desde las bases. Con la presencia de la presidenta estatal, Abigail Arredondo, la ceremonia se elevó de un simple acto local a una declaración de intenciones. El mensaje es claro: si el PRI quiere reconquistar Querétaro, deberá hacerlo municipio por municipio, con un enfoque que prioriza la fuerza de la gente y no solo la de los líderes.
El evento en Amealco no solo celebró a los nuevos integrantes, sino que también sirvió para reafirmar los principios que, según el PRI, son la clave de su resurgimiento. Al reconocer el “entusiasmo, esfuerzo y trabajo conjunto” de los nuevos líderes, el partido busca contrastar su nueva visión con las necesidades ciudadanas. En un ambiente que se respiraba a compromiso y dedicación, se dejó claro que la verdadera fuerza del PRI no está en los grandes mítines, sino en el trabajo de base, en la capacidad de su gente para organizarse y asumir responsabilidades con la comunidad. La unidad, se afirma, no es solo una palabra, sino el motor que los impulsa a avanzar.
Este enfoque en la unidad y el trabajo local es una apuesta por la cercanía que muchos partidos han perdido. La meta, tal como se expresó en el evento, es construir un “PRI sólido, cercano a la gente y comprometido con Querétaro”. Este objetivo, si bien ambicioso, se percibe como la única vía para recuperar a México. La tarea de los nuevos integrantes del Comité Municipal de Amealco no será menor: demostrar con hechos que el PRI ha escuchado las demandas ciudadanas y que está dispuesto a trabajar hombro a hombro para solucionar los problemas de la gente.
Al final del día, la toma de protesta en Amealco es el reflejo de la visión de Abigail Arredondo: que el poder real se construye desde abajo. Es una estrategia de largo plazo que busca dejar de lado los pleitos mediáticos y concentrarse en el trabajo duro en las comunidades. El PRI está apostando por su militancia, por su compromiso y por su capacidad de construir confianza una a una. Es un recordatorio de que, en la política, a menudo, los movimientos más significativos comienzan con pequeños pasos en lugares que nadie esperaba.