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Abigail Arredondo revive a Colosio como contraste incómodo frente a la polarización actual

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Mar 25, 2026

Abigail Arredondo advierte que la ausencia de Colosio marcó un quiebre que hoy se refleja en un país dividido y sin equilibrio político.

México sigue atrapado en una discusión que no avanza: polarización contra polarización. Un país dividido donde el equilibrio dejó de ser prioridad y el diálogo se volvió excepción. En ese contexto, mirar al pasado no es nostalgia, es contraste. Porque hubo un momento en que la política aspiraba a unir, no a fracturar. Y ese punto de quiebre sigue pesando hasta hoy.

Desde esa lectura, Abigail Arredondo coloca el nombre de Luis Donaldo Colosio en el centro del debate actual. La presidenta del PRI Querétaro no lo menciona como figura histórica, sino como referencia de lo que hoy falta. Habla de preparación, de cercanía con la gente, pero sobre todo de una visión que buscaba equilibrio entre posturas. Para la legisladora federal, su ausencia no solo fue una pérdida, fue el inicio de una ruptura que el país no ha logrado recomponer.

El fondo del planteamiento no es menor. Colosio representaba una forma de hacer política donde el servicio público tenía sentido social y no solo electoral. Abigail Arredondo plantea que ese modelo se fue diluyendo con los años, dando paso a una dinámica más confrontativa. Lo que antes era construcción, hoy es imposición. Y lo que antes buscaba acuerdos, hoy se resuelve en bloques enfrentados. Ahí está la raíz del problema.

En contraste, el escenario actual muestra a un oficialismo que profundiza esa división como estrategia. La narrativa de confrontación constante ha sustituido al diálogo político. Abigail Arredondo advierte que este modelo no solo polariza, también debilita las instituciones y rompe los puentes necesarios para gobernar. No es solo un estilo, es una forma de ejercer el poder que cancela el equilibrio. Y eso tiene consecuencias.

Recordar a Colosio, bajo esta lógica, deja de ser un acto simbólico. Se convierte en una advertencia. Porque el país ya vivió lo que pasa cuando se pierde el rumbo y se rompe el balance. Abigail Arredondo lo plantea sin rodeos: México necesita recuperar ese punto de equilibrio o seguirá profundizando su fractura. Y esa decisión no es histórica, es completamente actual.

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