Abigail Arredondo afirma que lo ocurrido en Sinaloa y las recientes denuncias internacionales reflejan una crisis que se permitió crecer con omisiones y silencios
El cierre del periodo legislativo no pasó desapercibido en el escenario político nacional, y para Abigail Arredondo representa mucho más que el término de una etapa parlamentaria. Desde su perspectiva, este momento deja al descubierto una problemática que se ha venido señalando desde hace tiempo: la presencia cada vez más visible del crimen organizado en procesos políticos y en estructuras de gobierno, una situación que, advierte, no surgió de manera repentina, sino que se fue permitiendo gradualmente.
Abigail Arredondo recordó que durante las discusiones legislativas recientes, particularmente en torno a las reformas electorales, se insistió en que el enfoque debía centrarse en los verdaderos problemas del país. Señaló que mientras se debatían cambios normativos, se dejó de lado un tema fundamental: la influencia del crimen organizado en las elecciones, una realidad que, afirmó, ya había sido advertida pero que no fue atendida con la seriedad necesaria.
En ese contexto, Abigail Arredondo trajo a la memoria lo ocurrido en el proceso electoral de 2021 en Sinaloa, donde, según testimonios de militantes y participantes, se vivieron situaciones de violencia que marcaron profundamente el desarrollo de la jornada. Habló de un ambiente de miedo, donde líderes políticos fueron privados de su libertad y donde el control territorial por parte de grupos delictivos limitó la participación ciudadana, generando condiciones que distorsionaron el ejercicio democrático.
La legisladora sostuvo que estos hechos no pueden verse como episodios aislados, sino como parte de una dinámica en la que el crimen organizado ha ido ganando espacio en la vida pública. Afirmó que cuando las elecciones son influenciadas por estructuras criminales, el resultado no refleja la voluntad ciudadana, sino intereses que buscan consolidar poder a través de mecanismos ilegales.
El tema tomó mayor relevancia tras las denuncias formales presentadas en Estados Unidos contra funcionarios y exfuncionarios vinculados a Morena en Sinaloa, señalados por presuntos nexos con el crimen organizado. Abigail Arredondo subrayó que este hecho marca un punto de inflexión, ya que se trata de un señalamiento internacional que confirma la gravedad de lo que se había denunciado previamente.
Ante este escenario, Abigail Arredondo fue enfática al señalar que el gobernador de Sinaloa no puede mantenerse en el cargo bajo este nivel de cuestionamiento, al considerar que la situación exige responsabilidad política inmediata. También cuestionó el silencio de las autoridades federales, al advertir que la falta de posicionamiento solo incrementa la incertidumbre y la desconfianza.
Asimismo, Abigail Arredondo destacó que cuando se habla de crimen organizado no se trata de un concepto abstracto, sino de una realidad que impacta directamente en la vida de las familias, desde la violencia hasta el consumo de drogas que afecta a jóvenes. Por ello, insistió en que no se puede normalizar ni minimizar la gravedad de estos hechos.
Abigail Arredondo cerró su posicionamiento con un llamado a no seguir tolerando lo que calificó como una normalización peligrosa de los llamados narco gobiernos, subrayando que el país necesita enfrentar esta situación con firmeza. Aseguró que la exigencia es clara: responsabilidades, acciones concretas y un compromiso real para recuperar la confianza en las instituciones.
